Paisaje

La luz menguaba en el paisaje de tu cuerpo,
tendido a media luz al caer aquella tarde,
lejos de la ciudad en este encuentro.

En aquella tarde fue el destello de tu mirada
un lucero vesperino que guió a mis besos
hacia el atardecer carnesí de tus labios.

Sobre la almohada la ruta dejada por el viento
era dibujada con suavidad por tu cabello
que rozaba mi rostro cuando besaba tu cuello.

Inicio mi peregrino caminar por tu cuerpo
desciendo a la joya al bajar por tu cuello
en  la cumbre de tus pechos me deleito.

Tersa pradera de delicadas flores morenas
en el valle de tu vientre me encuentro
un suspiro de mi respiración se desprende.

El camino de las cordilleras de tus piernas
recorro en círculos con mis dedos,
estrecho fuertemente entre mis manos.

Finalmente un oasis en este paraíso,
una flor mas bella que una orquidea,
la cual aprecio con todos mis sentidos.

LLuvia constante de besos se avecina,
contrastes de temperatura en el ambiente
tempestad de sensaciones sin pronóstico.

El eco de la exitación en tu voz se oye
encuentro oculto un manantial divino
que inunda el paisaje, ahogo en él mis deseos.

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