Este año conocí una mirada en tus ojos que durante años me había perdido, no es como aquella que atravesó mi alma, esta mirada lo que hace es pegarse a mi piel.
Tus ojos, que usualmente son esquivos, se abren y permiten apreciar su color y su brillo, ligeramente se nota que tu mirada busca mis ojos y tus pupilas se enfocan para transmitir tus deseos. Mi boca es objeto de una fugaz mirada mientras parapadeas como en camara lenta y siento tu rostro que se acerca hacia mí, tus ojos se abren más mientras me ves fijamente como ordenando que no vea nada mas que a tí.
Mis ojos ven el deseo en tu mirada y el resto del mundo deja de existir, mis sentidos reciben instrucciones de dedicarme a tí y un escalofrío recorre mi cuerpo como activando mi piel para sentirte mejor. Acerco mi rostro al tuyo y tus ojos se cierran para que el deseo que en ellos noté se fusione en todo tu cuerpo y cada centimetro de piel se prepare para el roce de nuestros labios.
El deseo en tu mirada ahora me indica que la cercanía de nuestros cuerpos no es suficiente, el deseo en tu mirada me dice que quieres, al igual que yo, que pudieramos unir nuestra piel como poco a poco hemos ido encontrando nuestras almas.

